Al conocer nuestro trabajo, muchas personas nos preguntan sobre nuestro punto de vista sobre la lactancia y su relación con el sueño de los bebés. Queremos aprovechar que el mes de agosto fue declarado en Estados Unidos como el mes de la lactancia para compartirles un artículo escrito por Angela Walsh (traducido por nosotras), consultora de sueño certificada por el Family Sleep Institute. ¡Esperamos lo disfruten tanto como nosotras!
Beneficios de la lactancia
La lactancia no solo provee una oportunidad única para fortalecer el vínculo con tu bebé, sino que la leche materna tiene anticuerpos que ayudan a proteger a tu bebé de diversas enfermedades. De acuerdo con la página womenshealth.org, investigaciones sugieren que los bebés alimentados con leche materna tienen menor riesgo de enfermedades como asma, obesidad infantil, infecciones de oído, eczema, diarrea y vómitos, infecciones respiratorias, Síndrome de Muerte Súbita (SIDS, por sus siglas en inglés) y diabetes tipo 2.
La lactancia también provee numerosos beneficios de salud para las madres. De acuerdo con la página healthychildren.org, “las madres que dan pecho se recuperan del parto con mayor rapidez y facilidad. La hormona oxitocina, que se segrega durante la lactancia, ayuda en la recuperación del tamaño del útero y disminuye el sangrado post-parto». Estudios demuestran que las mujeres que dan de lactar a sus bebés tienen menor riesgo de contraer cáncer de mama y ovarios más adelante en sus vidas, así como menor riesgo de otras enfermedades como diabetes tipo 2, artritis o colesterol elevado.
Dándole pecho a tu bebé
Los recién nacidos pueden comer hasta doce veces en un periodo de 24 horas. Alimentar a tu bebé a libre demanda es recomendable pues su sistema nervioso no está lo suficientemente maduro como para ajustarse a un horario. La libre demanda, además, es una buena forma de establecer tu producción de leche. Generalmente, podés reconocer las señales de hambre de tu bebé antes de que empiece a incomodarse. Buscá señales de mayor alerta o de búsqueda alrededor de tu pecho.
La lactancia y el sueño
Cuando se trata de sueño, los bebés que lactan pueden dormir tan bien y tanto tiempo como los bebés que toman chupón (biberón). Sin embargo, los bebés que toman pecho son más propensos a quedarse dormidos mientras están lactando. Es un sentimiento maravilloso sentir que tu bebé se duerme mientras le das leche, pero también puede crear una asociación fuerte de dormir/lactar. Mientras tu bebé va creciendo, practicá ponerlo en la cuna adormecido pero despierto después de darle pecho. También papá u otro cuidador puede acostarlo en su cuna con el objetivo de permitirle practicar su habilidad de auto-confortarse y conciliar el sueño por sí solo.
Después de los dos meses aproximadamente (edad ajustada), los bebés comen más durante el día y pueden empezar a alargar sus periodos de sueño nocturno. Si tu bebé se despierta al poco rato de haber comido, intentá cantar, mecer, acariciarlo o decir “sh-sh-sh” antes de ofrecerle el pecho o chupón. Es fácil acostumbrarse a recurrir siempre al pecho como primera respuesta ante los despertares de tu bebé, pero puede que no sea necesario. Acompañar a tu bebé mientras le enseñás a auto-confortarse es una gran meta que te podés trazar.
Los hábitos de sueño de tu bebé pueden ir cambiando a medida que va creciendo, alcanzando ciertos hitos del desarrollo. Es muy tentador darles de comer durante la noche si de pronto empiezan a despertarse más de lo normal. Intentá resistirte pues esto puede volverse un hábito y empezar a generar aún más despertares durante la noche. En lugar de ello, podés utilizar las técnicas mencionadas más arriba para facilitarle el dormirse sin darle de lactar.
Si tu bebé naturalmente deja una de las tomas nocturnas, es importante que te saqués leche a la hora a la que normalmente le darías y luego gradualmente puedes disminuir la cantidad. Si parás de forma abrupta, ello podría afectar tu producción de leche y causarte incomodidad. De igual modo, en el momento en que tu bebé deje de tomar pecho de noche, es importante que te saqués leche todas las noches para evitar estas molestias y proteger la producción de leche durante el día.
Vinculándose con papá
Durante las primeras semanas de vida del bebé, podés intentar ofrecerle un chupón para que se acostumbre a él. Papá puede ser quien haga esta toma, lo que te permitirá descansar un poco más, fomentar el vínculo entre papá e hijo, e introducir las habilidades de auto-confortarse en tu bebé.
Estableciendo un horario
La habilidad de una mamá para amamantar a un bebé es un regalo grande de la vida. La lactancia no solo provee a tu niño con un inicio saludable en la vida, sino que le permite al bebé relajarse para obtener un buen descanso nocturno. Además de ello, es importante encontrar un balance entre los horarios de alimentación y los horarios de sueño, de modo que podás ir construyendo una base saludable de sueño para tu bebé.
Una vez que tu bebé se aproxima a los cuatro meses (edad ajustada), podés empezar a armar un horario de sueño. A partir de esta edad, esto es importante pues es el momento en que empezamos a formar hábitos de sueño y queremos que estos sean saludables.